La carne argentina, atrapada por los costos
El presidente de Frigorífico Logros analizó, en diálogo con Perfil Córdoba, el nuevo escenario abierto por Estados Unidos para importar carne. Sostuvo que Argentina tiene capacidad para exportar más, pero alertó por los costos internos, el atraso cambiario y el fuerte impacto de la energía en la industria.
La decisión de Estados Unidos de habilitar 300.000 toneladas adicionales de carne vacuna para países que hoy no cuentan con un cupo específico generó expectativa entre los principales exportadores globales. Sin embargo, para Argentina el impacto será acotado: el país ya dispone de un cupo de 100.000 toneladas, que según el sector se utiliza en su totalidad.
Mariano Grimaldi, presidente de Frigorífico Logros, explicó que la apertura anunciada por la administración Trump no incluye a Argentina, justamente porque el país ya participa del contingente vigente. Además, se trata de un tipo de carne distinto: cortes magros destinados a picar y a la elaboración de hamburguesas, un segmento donde otros países tienen mayor presencia.
“Argentina no se ve beneficiada por ese cupo extraordinario”, señaló Grimaldi, aunque remarcó que el país sí está en condiciones de exportar más.
“Argentina puede exportar más, pero producir se volvió caro”
El empresario destacó que buena parte del campo argentino atraviesa un momento productivo favorable. “Hoy Argentina está con los campos productivos, con un año de mucha lluvia”, dijo, aunque reconoció que persisten zonas afectadas por anegamientos.
Valoró también que el Gobierno nacional no esté colocando nuevas trabas al comercio exterior, pero marcó una excepción: el 5% de derechos sobre las ganancias de las exportaciones, que considera una carga significativa para la actividad.
Un año “muy difícil” para la industria frigorífica
Más allá del contexto internacional, Grimaldi describió un panorama complejo para la industria local. “Estamos con los sueldos que a la industria se le hace difícil pagar y a los obreros no les alcanza la plata”, resumió.
La definición fue contundente: “Estamos en un año muy complicado para la industria”.
Según el presidente de Logros, Argentina perdió competitividad y se transformó en un país caro para producir. El tipo de cambio es uno de los factores centrales: “Somos caros. No somos competitivos”, afirmó, y sostuvo que un dólar algo más alto permitiría mejorar la competitividad y evitar el ingreso de productos importados que compiten con la producción nacional.
La energía, un golpe directo a los costos
Grimaldi ejemplificó el deterioro de la competitividad con el caso de la energía. “En marzo pagamos 140 millones de pesos de luz. Y ahora en julio, la boleta va a ser de 350 millones”, detalló.
La pregunta, dijo, es quién absorbe ese incremento. “Tenemos que traducirlo a precios. Y el mercado no está para recibir aumentos”.
El resultado es una ecuación que presiona cada vez más a la industria: costos crecientes, consumidores con menor poder de compra y dificultades para trasladar aumentos.
“Competitivamente, está muy difícil producir en Argentina”, concluyó.





