El corte define la calidad; la materia seca es la variable que la conserva
El corte define la calidad; la materia seca es la variable que la conserva
Silaje de pasturas
Por Ing. Agr. Fernando Clemente— SilagePrecision
El silaje de pasturas es, ante todo, un alimento: la forma de guardar el valor nutritivo de una pastura para dárselo al animal cuando ya no está en pie —en el invierno, en la seca, o simplemente para completar la dieta durante todo el año—. Pero ese alimento no se define en el silo: se define antes, en el momento del corte, que fija el techo de calidad de lo que la vaca va a comer. Y una vez fijado ese techo, la materia seca (MS) es la variable que más determina si esa calidad llega entera al comedero o se pierde en el camino.
Según estimaciones de INTA, el momento de corte determina por sí solo más de la mitad de la calidad final del silaje. Lo que sigue son las decisiones —antes, durante y después del corte— que terminan de definir si esa calidad llega entera al comedero.
El momento de corte define la calidad
A medida que la planta madura, baja la proteína y sube la fibra (FDN), y con eso cae la digestibilidad. Es la misma relación de fondo en cualquier pastura, aunque el criterio para decidir cuándo cortar cambia según se trate de una gramínea o de una leguminosa.
Gramíneas: panoja embuchada o corte tardío
Cortar en panoja embuchada prioriza calidad: más proteína, menos fibra y mayor digestibilidad, aunque con menor rendimiento por hectárea. Atrasar el corte —hacia grano lechoso-pastoso en los cereales de invierno, o hacia espigazón avanzado en pasturas perennes— suma kilos de materia seca por hectárea, pero también fibra, con la consiguiente caída de digestibilidad. En los cereales de invierno hay un matiz: el grano que se llena en ese estado aporta almidón, una fuente de energía concentrada que compensa en parte esa caída, algo que no ocurre en una pastura perenne pura. Entre especies, la cebada suele mostrar mayor digestibilidad que el centeno, con el trigo en una posición intermedia.
Leguminosas: el momento de picado también define calidad
En alfalfa el criterio de corte es distinto: no hay grano que compense la fibra, así que atrasar el corte cuesta proteína y digestibilidad sin nada a cambio. El estado que maximiza la calidad es prebotón floral —antes de que aparezca el botón floral—, cuando la planta todavía tiene la mayor proporción de hoja sobre tallo y la fibra más baja. Pero en alfalfa hay algo más que el estado de corte: importa también la hora del día en que se pica. Los azúcares solubles —el alimento de las bacterias lácticas que hacen la fermentación— se acumulan durante el día por fotosíntesis y bajan durante la noche por la respiración de la planta. Picar a la tarde, en vez de a primera hora de la mañana, deja más azúcar disponible para fermentar bien. Esto pesa más en alfalfa que en una gramínea, porque de por sí tiene menos azúcares solubles y mayor capacidad buffer, lo que la hace más difícil de fermentar.


El corte fija cuánta proteína, fibra y energía tiene el forraje antes de entrar al silo. Ese es el valor nutritivo disponible: lo máximo que la vaca podría llegar a comer. Que llegue entero al comedero, o que se pierda en el camino, depende de otra variable: la materia seca.
La materia seca: la variable que hay que controlar
La fermentación que conserva un silaje solo funciona bien dentro de un rango de humedad. Con demasiada agua, aumenta el riesgo de fermentación butírica y de pérdidas por efluente; con muy poca, cuesta compactar, entra aire y aparecen mohos y recalentamiento. En los dos extremos el resultado nutricional es el mismo: proteína y energía que se pierden antes de llegar al comedero. Por eso la materia seca —no la fecha del calendario ni el aspecto de la planta— es la referencia que hay que manejar.


En gramíneas, sean pasturas perennes o verdeos de invierno, la MS objetivo a ensilar es la misma en todo estado de corte: 30 a 35%. Cortando en panoja embuchada, la planta está muy por debajo de esa ventana, así que el pre-oreo es obligatorio; atrasando el corte, la planta pierde agua sola y suele llegar naturalmente a esa ventana, lo que habilita el corte directo. En alfalfa y leguminosas puras la ventana es más amplia, 35-50% MS.
| Recurso forrajero | Materia seca objetivo a ensilar | Observación |
| Gramíneas (pasturas perennes y verdeos de invierno), en todo estado de corte | 30 – 35 % | En panoja embuchada la planta está muy por debajo: requiere pre-oreo. En corte tardío ya llega sola: habilita el corte directo. |
| Alfalfa y leguminosas puras | 35 – 50 %* | Ventana amplia; tolera bien el marchitado previo al picado. |
* Según relevamiento propio sobre más de 6.000 muestras de silaje de alfalfa (2022-2025).
Qué tener en cuenta con la materia seca
- Medirla antes de picar, con microondas, Koster tester o incluso una freidora de aire (airfryer) — no estimarla a ojo.
- Tomar la muestra en varios puntos del lote: la humedad varía dentro de un mismo lote y a distintas horas del día.
- Ajustar el tiempo de pre-oreo al objetivo de MS, no a un número fijo de horas — depende de humedad ambiente, radiación y viento.
- Si el forraje se pasó de seco, compensar con picado más fino y mayor compactación.
- La ventana de MS tiene un techo, no solo un piso: pasado cierto punto de oreo, cae la población de bacterias lácticas y se retrasa la fermentación, aunque la MS siga subiendo.
- Un inoculante ayuda a mejorar la fermentación, pero no reemplaza un marchitado mal hecho.

Un silo de buena calidad cuesta, en trabajo y en decisiones, lo mismo que uno de mala calidad: la diferencia no está en el esfuerzo, sino en respetar el momento de corte y controlar la materia seca en cada paso siguiente.





